domingo, 19 de diciembre de 2010

Baile sobre el piano

POST - REGALO de mi amiga Mei, muchas gracias! A mi me ha encantado, ¿y a ti?:

Me gusta tu cuerpo. Tu piel es tan tersa... y tan suave... y tan tierna... ¡ay!... y tan cálida... parece que los poros de tu piel estén siempre susurrando, dejando escapar bisbiseos de aire para volverse tu cuerpo ágil y movedizo.

Te acercas, no sé si porque yo me acerco o es que me acerco yo al verte. No sé quién ha empezado a acercarse primero. Me das la mano, solo la mano derecha. Y quiero más de ti. Tú lo sabes, no pecas de ingenuo, sabes que quiero tu cuerpo entero, que quiero tu alma entera aquí, que te deseo solo a ti y ahora. Pero solo me ofreces tu mano y entrecruzas tus dedos con los míos. Y dejas, con consciencia, mi otra mano libre para que te toque, pero no me dejas: "Es demasiado pronto".

Acaricias mi nuca, giras tu mano por mi cuello, al fin lo agarras, aunque suavemente, y lo haces tuyo con tus besos. Me dejo hacer, de pie, apoyada en un rincón del salón. No te has dado cuenta, pero todo el tiempo he tenido un pie de puntillas, por algún impulso femenino extraño que no puedo comprender. Pero ahora, al percatarme de la ridiculez de la posición de mi pie, apoyo el talón en el suelo, justo en el momento en el que deslizas, muy despacio, tus dedos por mi torso.

Tus dedos en mi esternón, rozándome los pechos con el pulgar y el meñique; tus dedos siguiendo la línea de mis últimas costillas, tus dedos bajando por el ombligo, mientras muestras una blanda mueca de diversión y de deseo; tus dedos siguiendo el camino que los ha de conducir al monte... "Es demasiado pronto". Tus dedos comprenden y ya están subiendo de nuevo a mi cintura, agarrándola con fuerza.

Te agarro también de la cintura, con las dos manos, una con las uñas pintadas, la otra no, pues aún estoy esperando a que tú me las pintes, que yo soy una diestra poco mañosa para pintarse las uñas de la mano derecha; quizá mañana, esto no importa ahora. Te giro, ahora eres tú el que está arrinconado. “¿Asustado?” Guiño pícaro. Voy a hacerte exactamente lo mismo que me has hecho tú a mí. Vamos a ver quién sufre ahora de ansias de placer. Y de nuevo una mano que acaricia una nuca, una mano que gira por el cuello de alguien, que lo agarra y lo besa; unos dedos de mujer que bailan por el torso de un hombre, que entran en un ombligo y bajan hasta la línea que separa las dos mitades del cuerpo.

"¿Por qué tanto juego?" Hartos ya, entendemos que la pasión está siempre por encima de las convenciones y nos decimos sin hablarnos que el deseo es más fuerte que la moral y que el dinero. No importa que el piano de cola del otro rincón del salón haya costado una millonada, los dos sabemos que tiene más utilidad que tocar música. Sí… podríamos poner a bailar nuestros cuerpos encima de este piano tan bello… Sí. No hace falta que me cojas como si fuera una princesa y me coloques encima del piano como si fuera una muñeca, tampoco es necesario que me cojas en brazos, no somos los dos amantes de una película romántica, no somos los dos amantes perfectos de un vals imaginario. Este será nuestro baile particular, único. Solo andemos hacia el piano, y sintamos lo sensual de caminar junto al otro, de caminar cuatro pies descalzos que sienten el frío del parqué en sus plantas, sintamos tan solo lo sensorial de llegar a ese grandioso piano sin saber cómo va a acabar este pequeño episodio de nuestra gran historia.

Llegamos al piano. Pongo un pie encima del taburete en el que se sientan los pianistas y así impulsarme y colocarme encima de la tapa. Mi hombre saca las partituras del atril para colocar un condón. Me mira. Nos miramos. Nos besamos, al fin, y las lenguas se acaban perdiendo en un baile salival sin ritmo. Sentada encima del piano contemplo el cuerpo de mi amante sin dejar de besarle. Lleva una falda de cuadros verde, es mía; yo llevo una camisa abierta que me va bastante grande. La verdad es que no sé cuánto hace que nos hemos intercambiado la ropa, ni quiero pensar en cómo ha sido. No tengo tiempo de cavilar, porque el placer empieza a ganar terreno sobre los pensamientos, que van quedando reducidos hasta la mínima expresión, hasta desaparecer. Su mano ya está entre mis piernas, colocada como si quisiera recoger todo el polen que pudiese salir de mi flor. Me acaricia con ternura, y a la vez frota con poderío. Mi mano está en su muslo. Ahora en su culo. Ahora en su miembro. Ardemos por la necesidad de que mi flor sea atravesada por su tallo. Y sentimos que no hay amor más hermoso que el que se mezcla con el sexo.

No necesitamos más. Nos abrazamos con fuerza. Nos seguimos mordiendo, besando, acurrucados en el rincón de ese piano frío y romántico, y seguimos acariciándonos, cogiéndonos la piel, queriendo arrancarnos las entrañas para regalárselas al otro. Siento que me rozas con el capullo de tu miembro, tan suave… y con una ligera gota espesa, deliciosa... Siento la puntita dentro de mí. Empezamos a empujar nuestros cuerpos, poco a poco, como si los dos fuéramos un péndulo que en vez de empezar rápido y ralentizar su marcha hace todo lo contrario: comienza a golpear primero despacio y pausadamente, aligerando cada vez más la carrera, hasta que los dos acabamos siguiendo el ritmo de un fuego irrefrenable, de una necesidad irreprimible, de ese ardor violento que no tardará en estallar. El devenir de las sensaciones viaja en tropel en el rincón de este salón. Conmociones, estremecimientos y pequeños gemidos se pierden volando por el aire hasta lograr salir por una pequeña rendija haciéndola explotar por la intensidad de su fuerza.

Y los dos, yo encima de ese perfecto y bello piano y tú delante de mi; aguijándome tú y atrayendo yo tu churro como si yo no fuese más que un chocolate caliente; el uno y el otro bailando salvajemente al ritmo de una cadencia musical tierna y ligera, que ha impregnado de armonía la estancia sin darnos siquiera cuenta. La música la emite el piano; lleva diez minutos sonando.
Si a tí también te ha gustado, te recomiendo que visites su blog: http://cuentosadomicilio.blogspot.com/

3 comentarios:

  1. Hola!
    Muchas gracias por colgar mi relato.
    Espero que guste :)

    Saludos!!!

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  2. Ya sabes mi opinión personal. Está genial y tienes un gran potencial a mostrar.

    besos!

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