La pasada noche estuve hablando con una amiga y a largas horas de la noche la conversación fue subiendo de tono. Nos excitamos mutuamente con palabras, deseos, fantasías...y llegaron a circular alguna que otra foto en ambos sentidos.
Más tarde, el centro de la conversación giró alrededor del motivo que me llevó a abrir este blog. Ella aseguraba que lo hacía porque soy un guarro y porque tengo una vena exhibicionista que necesito alimentar (aunque confesara después mordiéndose un labio, que eso le ponía). En aquel momento no sabía muy bien que decir, y es que a veces no nos planteamos por qué hacemos ciertas cosas, pero sabemos que debemos hacerlo y lo hacemos.
Meditándolo en mi cama, descubrí que había muchos motivos por los que empezé con mi blog: ganas de divertirme, conocer personas muy interesantes con quien compartir nuestra afición...aunque el motivo principal de mi emprendimiento son las ganas de aprender a manejar el deseo, el morbo y la seducción.
Y en cierta medida creo estar cumpliendo mis propósitos. A pesar de ser el escondite dónde expreso mis deseos y que pocos conocen, no me gusta convertirlo en un espacio egocéntrico ni distorsionar en exceso mi propia persona. Escribo lo que vivo, lo que siento y lo que me gustaria que ocurriese.
Al final puede que sea por un poco de todo o quizás por nada...¿y tú porqué empezastes con el tuyo?
Más tarde, el centro de la conversación giró alrededor del motivo que me llevó a abrir este blog. Ella aseguraba que lo hacía porque soy un guarro y porque tengo una vena exhibicionista que necesito alimentar (aunque confesara después mordiéndose un labio, que eso le ponía). En aquel momento no sabía muy bien que decir, y es que a veces no nos planteamos por qué hacemos ciertas cosas, pero sabemos que debemos hacerlo y lo hacemos.
Meditándolo en mi cama, descubrí que había muchos motivos por los que empezé con mi blog: ganas de divertirme, conocer personas muy interesantes con quien compartir nuestra afición...aunque el motivo principal de mi emprendimiento son las ganas de aprender a manejar el deseo, el morbo y la seducción.
Y en cierta medida creo estar cumpliendo mis propósitos. A pesar de ser el escondite dónde expreso mis deseos y que pocos conocen, no me gusta convertirlo en un espacio egocéntrico ni distorsionar en exceso mi propia persona. Escribo lo que vivo, lo que siento y lo que me gustaria que ocurriese.
Al final puede que sea por un poco de todo o quizás por nada...¿y tú porqué empezastes con el tuyo?



