lunes, 28 de marzo de 2011

Porqué empezaría con esto...

La pasada noche estuve hablando con una amiga y a largas horas de la noche la conversación fue subiendo de tono. Nos excitamos mutuamente con palabras, deseos, fantasías...y llegaron a circular alguna que otra foto en ambos sentidos.

Más tarde, el centro de la conversación giró alrededor del motivo que me llevó a abrir este blog. Ella aseguraba que lo hacía porque soy un guarro y porque tengo una vena exhibicionista que necesito alimentar (aunque confesara después mordiéndose un labio, que eso le ponía). En aquel momento no sabía muy bien que decir, y es que a veces no nos planteamos por qué hacemos ciertas cosas, pero sabemos que debemos hacerlo y lo hacemos.

Meditándolo en mi cama, descubrí que había muchos motivos por los que empezé con mi blog: ganas de divertirme, conocer personas muy interesantes con quien compartir nuestra afición...aunque el motivo principal de mi emprendimiento son las ganas de aprender a manejar el deseo, el morbo y la seducción.

Y en cierta medida creo estar cumpliendo mis propósitos. A pesar de ser el escondite dónde expreso mis deseos y que pocos conocen, no me gusta convertirlo en un espacio egocéntrico ni distorsionar en exceso mi propia persona. Escribo lo que vivo, lo que siento y lo que me gustaria que ocurriese.

Al final puede que sea por un poco de todo o quizás por nada...¿y tú porqué empezastes con el tuyo?

Debería ponerme a estudiar...

Pasado mañana tengo un examen y no consigo concentrarme...¿Alguien me ayuda?


miércoles, 16 de marzo de 2011

Caricias

Hace unos días me dijiste que necesitabas una persona para practicar tus habilidades y me ofrecí voluntario para ayudarte.

Estoy tumbado en una camilla boca arriba. El ambiente de la habitación es frio. Mi cuerpo desnudo permanece cubierto por una sábana blanca que llega hasta la cintura. De pronto entras en la habitación y me sonríes.

Llevas un vestido de tonos rojizos y marrón pardo. Te alejas un poco de mí y puedo ver tu cuerpo entero, perfectamente proporcionado. Tu cabello liso, sigue los movimientos de tus caderas.  Me das la espalda y te acercas hacia la mesa de trabajo. Inclinas tu cuerpo encima de la mesa simulando coger algún producto. Tus tetas se aplastan contra la superficie. Abres ligeramente las piernas mientras coges tu vestido y vas subiéndolo lentamente por los muslos hasta mostrarme tu culo semidesnudo. Acaricias con suavidad tus nalgas y lo elevas lo justo para mostrarme la zona pubocoxígea cubierta solamente por tu braguita.

Giras tu cuerpo encima de la mesa quedando bocarriba y vas abriendo las piernas gradualmente hasta mostrarme ahora la lencería cubriendo tu sexo. Observas mis reacciones. Sabes lo que mi cerebro está pensando, te muerdes el labio inferior y sonríes con lascivia. Lames tu dedo índice y lo deslizas por encima de la rajita de tu coño. La saliva va empapando el tejido dejando ver una transparencia. Repites los movimientos de tu dedo una y otra vez, ahora con más presión, hasta que un trozo de tela se introduce en tu cuerpo.

Hace rato, que debajo de mi sábana,  mi sexo se ha endurecido delatándose por laa formación de un montículo en la zona del pubis. Acaricio mi polla a través de la ropa mientras sigo observándote. Retiras los laterales de tu braguita reduciéndola una cuarta parte y dejando al descubierto tus labios mayores y empiezas a frotar el trozo de tela que queda como si se tratase de hilo dental. Roza tu coño dejándolo hiperémico, hinchándote los labios externos y hundiéndose unos milímetros en tu interior. Eres de fuego…

Te acercas y te detienes apenas un metro de donde yo estoy. Bailas muy lento, deslizando tu cuerpo con extrema delicadeza. Vas levantando el vestido mostrándome los muslos, tu ropa íntima mojada, y sigues subiéndolo poco a poco hasta quedar desnuda ante mí, protegiéndote solo por tu lencería. Introduces tus dedos por debajo de tu lencería acariciando todo tu cuerpo. Ya no siento el frio y la habitación se ha caldeado con nuestra propia transpiración. No puedo resistirme…

Coges un cinturón que tiene un dosificador para el gel y lo atas a tu cintura. Te acercas a mi lado y tus dedos acarician mi pierna a través de la sábana, sigues subiendo mientras extiendes tu palma para pasarla suavemente por encima de mi polla. Presionas un poco tus dedos para sentir mi consistencia. Me estremezco.

Aplicas un poco de gel en la palma de tu mano y la extiendes entre tus dedos. Depositas las manos en mi torso y empiezas a untarme. Primero el pecho, por encima de los pezones, continúas por mi abdomen y subes por los laterales hasta los hombros. Te encanta mirarme y ver como reacciono ante tus estímulos. Lo tienes todo planeado y yo sólo puedo seguir tus intenciones.

Acaricio tu culo suavemente. Primero una nalga, después la otra. Deslizo un dedo entre ellas por encima de tu tanga y voy siguiendo tu coño por encima de la tela. Rotas el cuerpo para que vea como se hunde mi dedo en ti y te apartas.

Introduces una mano debajo de la sabana y me acaricias el abdomen hasta la raíz del pene. Con tus dedos rodeas el tronco de mi polla y comprimes las arterias peneanas para sentir mi pulso. Nos besamos comiéndonos la boca, jugando a mordisquearnos con deseo. Acaricio tu culo amasándolo mientras desabrochas tu sostén dejando tus preciosos pechos desnudos. Siento como se vierte un chorro de adrenalina directamente a mis venas y todo se acelera.

Subes encima de la camilla y te sientas entre mis piernas. Tus pechos se tambalean a cada uno de tus movimientos. Los pezones rosados se te han ido oscureciendo y concentrándose hacia el epicentro de tus aureolas y, ahora permanecen erguidos y endurecidos como dos balas. Estás dispuesta a vaciar todo tu cargador y quieres hacerlo conmigo.

Juntamos nuestros cuerpos e intercambiamos caricias profundas, sentimos latir nuestros corazones desbocados. Sostengo tu cuerpo por las caderas, te reincorporas y vas dejándote caer y hundiéndote en mi polla. Tus pechos en mi torso, mi polla en tu coño  nosotros acariciándonos mientras me susurras con tu acento de tierras lejanas que durante esta noche solo existiremos el uno para el otro...

Noticias...

Hace algún tiempo que pensaba en compartir además de mis relatos, todas aquellas noticias que vaya viendo en los medios de comunicación y me parecezcan divertidas, interesantes y os puedan interesar, sin dejar de lado el erotismo, la excitación y el placer, a veces relacionadas también con la ciencia o mi carrera. Personalmente pienso que el humor es la segunda mejor sensación que poseemos, ¿verdad?


Algo evidente pero que necesitaba un estudio científico de calidad. Yo me lo creo, y me atrevo a hacerlo extensible a la inversa produciendo los mismos efectos en las arterias y el corazón de las mujeres que se excitan al observar otro cuerpo o se dejan seducir por un susurro, una mirada o una caricia. Tiremos los fármacos anti-hipertensivos al contenedor y dejémonos excitar un poco más, si cabe.



Este semestre estoy un poco liado con la uni y otras cosas por lo que no puedo escribir tanto como quisiera. Queda pendiente también abrir una apartado con mis propios descubrimientos sexocientíficos...

jueves, 10 de marzo de 2011

La conciliación sexual

Hace tiempo quería escribir sobre la conciliación sexual en nuestras vidas. Las personas que somos más activas sexualmente que la media de la población, varias veces nos hemos dado cuenta de los inconvenientes que suponen ese modo que tenemos de sentir y vivir el mundo.

Resulta divertido y placentero, pero a nivel profesional y académico es un poco desastre, me disminuye un huevo la productividad de mis tareas o proyectos extrasexuales. Al final siempre terminas solucionando los problemas con los que te vas encontrando pero no como deberías hacerlo. Seguramente, no soy el único que ha pensado sobre esto, de hecho a veces lo hablamos con mi hermano.

Lo más habitual es priorizar tus impulsos a otras tareas o lo que me pasó en el último examen de cirugía, de pasarme embobado mirando una chica, más de 20 minutos, mientras mis neuronas se iban muy lejos de aquella aula, o muy cerca...

¿Y tú, como llevas tu doble vida?

sábado, 5 de marzo de 2011