miércoles, 26 de noviembre de 2014

Habitación 312

Me gusta el sexo. Ese que te llena. Que no te deja indiferente. Y contigo me sucede desde la primera vez que nos conocimos. Hoy hemos vuelto a quedar, para vernos, sentirnos y al fin follarnos. El cuerpo y el alma.

Me gusta el deseo. Como va liberando la fisiología de nuestros cuerpos, de nuestras glándulas; modificando su temperatura, su color y su olor. Esos detalles son los que hacen que te sienta, viva y te desee como tu ya sabes.

Hoy nos ha tocado la habitación 312. Este espacio que durante las próximas horas vamos a hacer nuestro. Sólo para nosotros. En el que los besos no serán interceptados por miradas indiscretas, en dónde las caricias podrán colarse por debajo de nuestras ropas, y al final, por dentro de nosotros. En el que yo seré todo para tí y viceversa. 

Has llegado antes y ya me esperabas en el dormitorio. Mientras subía por el ascensor hasta la tercera planta he pensado en el atractivo del número 312 y de repente he notado como mi cuerpo empezaba a brollar todo ese deseo que consigues hacerme florecer...

Hoy hemos compartido besos, saliva, caricias, abrazos, sudor, orgasmos, lágrimas...un cúmulo de sensaciones y sentimientos que difícilmente son explicables con una palabras y que en cuánto tienes la oportunidad de conocer es muy difícil dejar de desearlas...


domingo, 16 de marzo de 2014

El masaje (Prólogo)

Como todas las semanas, hoy toca vernos y me gusta. Me gustas tu y tu culo. Tu culo redondo y fibrado con el que consigues hipnotizarme con tan sólo insinuármelo a través de tus jeans. Estás genial.

Nos contamos cosas banales, como ha ido la semana, yo pregunto por tu curro, y tu por mi uni, mientras nos bebemos una cerveza. Una tras otra. ¿Sabes? Ahora me apetecería beberte a ti. Te desnudo con la mirada y me descubres. Sabes que justo ahora te tenía inmovilizada, yo encima de tu cuerpo, en tu cama. Follándonos con todas nuestras ganas. Siento como tu coño acaricia cada centímetro de mi polla. Haces correrme de gusto, pero sabes que no me correré. Me muero de ganas de correrme, correrme contigo, en tu piel, en todo tu cuerpo. Lo necesito, pero no lo haré hasta que tu cuerpo haya estallado en mil pedazos. Unas cuántas veces...