
Me gusta jugar a médicos. Es algo que me excita y no puedo evitarlo. Me gusta el color blanco impoluto de nuestras batas. Tan limpios y nosotros tan sucios. Me excita saber que debajo de nuestros trajes hay un cuerpo desnudo que desea ser acariciado, explorado, besado...
Me gusta realizar el ritual cómo si verdaderamente te estuviera haciendo una visita médica. Cuando te hago el cuestionario me excita el modo con el que sigues el juego; preguntas inocentes y respuestas con doble sentido. Me gusta explorar tu cuerpo. De pie, desnudo con una fina ropa interior cubriendo tu sexo y tus pechos. Me excito al comprobar la posición de tus vértebras con la yema de mis dedos. Te pido que te desabroches el sostén para permitir mi descenso hasta el sacro.
Desde atrás puedo ver, cómo cruzas los brazos para evitar que tu sostén se precipite. Mis dedos bajan lentamente recorriendo tu columna hasta detenerse en el sacro. Compruebo la posición de tus omóplatos, alineados, perfectos. Levantas los brazos para comprobar que roten correctamente. De perfil puedo ver cómo sobresalen tus pechos. Los rozo con mis dedos cómo si fuera un descuido.
Te ordeno que abras las piernas. Quiero comprobar el interior de tus muslos. Me arrodillo detrás de tí y no puedo evitar hacer una mirada en tu entrepierna. Puedo ver como tu coño se transparenta debajo de tu lenceria. Huelo tu sexo. Tus feromonas inundan mi cerebro y mi polla responde bombeando sangre e hinchándose.
Mis manos se posan en tus adductores, rodean todas tus piernas comprobando que la musculatura se encuentre en buenas condiciones. Pellizco tus muslos con mis manos, los acaricio y masajeo.
Me pongo delante tuyo. Nos sonreímos.
- ¿Que tal va, doctor?
- De momento todo bien, nada extraño. (Por dentro pienso lo buena que estás y lo cachondo que me estás poniendo).

Compruebo la rótula y cómo produces la extensión y flexión de tu rodilla. En un descuido destapas tus pechos y no puedo evitar asombrarme al contemplarlos. Grandes, redondos y tremendamente provocativos. Me gustaria llevarme uno de tus pezones a la boca y notar como se despierta lentamente entre mis labios.
Bajo por tus piernas. Finas, delicadas, perfectas! Quiero revisar tus pies. Cojo tu pie y lo apoyo en mi rodilla. Paso mis manos entre tus dedos, recorro el empeine de tus pies. Los tienes suaves, hidratados. Acerco mi cara, los huelo.
Me pongo de pie. Cojo el fonendo y lo contacto entre tus pechos. Está frio, noto como se eriza tu piel. Respiras hondo. Escucho tus látidos acelerados, profundos. Tu cuerpo es un volcán en erupción y quiero arder contigo.
Rodeo la areóla de tu pecho con mi fonendoscopio, lo deslizo por encima de tu pezón. Crece, se endurece y sube de color. Con mi otra mano, acaricio tu otro pecho. Lo pellizco, lo magreo, juego con su volumen, con su textura y forma.
Debajo de mi bata mi polla apunta al cielo, te das cuenta e introduces tu mano por dentro. Me encanta la forma armónica con la que me pajeas. Me acerco a tu cuerpo y empiezo a comerte los pechos. Primero uno y después el otro. Mis manos acarician tu espalda, se deslizan hasta llegar a tu culo. Lo manoseo e introduzco mis dedos entre tus nalgas.
El aire se ha vuelto caliente, espeso. Estamos desvocados. Nos dejamos caer en la cama. Se cruzan nuestra piernas. Nos besamos. Jugamos con nuestros cuerpos.
Saboreo cada centímetro de tu cuerpo. Me pierdo con los distintos sabores de tu piel. Tus pechos, tus muslos, tus pies. Poso mi mano sobre tu coño, está empapado, caliente. Retiro tu ropa interior. Lo huelo, lo beso, lo acaricio con mis labios.
Me gusta lamerme los dedos, abrirte el coño y recorrerlo con mis dedos. Durante la carrera he estudiado que todos los coños tienen lo mismo, sin embargo el tuyo esconde algo que me cautiva. Lo pruebo, me gusta su sabor. Abro los labios menores y tu clítoris está inflamado, deseoso. Con la punta de mi lengua, le regalo lametones rápidos, suaves.

Introduzco mi dedo indice en tu coñito, te penetro suavemente. Dibujo círculos en tu interior. Gimes, te mueves. Inserto también mi dedo medio al tiempo que aumento las penetraciones. Mis dedos brillan humedecidos por tus flujos. Los lamo. Me los lames con cara de vicio.
Me volteas. Tu cuerpo se posa encima del mío. Me gusta notar tu peso, tu contacto conmigo. Tus piernas rodeando las mías. Tu culo encima de mi abdomen transmitiendome todo tu calor. Humedeciéndome.
Agarras mi polla. La acaricias, la besas, soplas encima de ella sin dejar de mirarme. De repente te levantas y la situas debajo de tu coño. Dejas caerte lentamente y mi polla desaparece en tu interior.
Me besas y lames toda mi cara. Nuestras bocas coinciden, se acomodan se besan. Inicias un movimiento de tu pelvis. Me dejo llevar por tu experiencia. Tus pechos acarician mi torso. Me hacen cosquillas. Cojo tu culo, lo estrujo, lo abro. Te mueves con una dulzura extrema. Estoy en otro mundo. Pierdo la noción del tiempo y no quiero recuperarla. Nos besamos, reímos, gemimos y nos corremos.
Parece no importarte que esté inundando de leche todo tu coñito. Sigues moviéndote durante un tiempo y consigues hacerme eyacular de nuevo. Caes exhausta encima mío. Te beso, acaricio todo tu cuerpo. Eres mi reina y quiero que así te sientas.
Aro
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