lunes, 26 de octubre de 2009

Úsame

Es posible que esta confesión pueda sorprenderte y hasta te cueste de entenderla. Quizás incluso puede que no tengas ganas de llevarla a cabo.

Quiero que dejes de abrazarme amigablemente o me beses de forma formal. No quiero que juguemos a mostrarnos el cuerpo en descuidos por nuestra parte.

Sólo quiero que me folles. Por tu placer. Por tu curiosidad. Cuando quieras y dónde quieras. No me preguntes si me apetece que me folles. Sabes la respuesta. Fóllame pensando en ti y en tu propio placer.

No quiero nada especial, sólo obedece a tu excitación. Hazlo como quieras. Desnúdame y aprovechate de mí o si lo prefieres desnúdate tú y juega conmigo. Déjate llevar. Descarga en mí tu deseo, tu urgencia. Usa tu fuerza. Immobilízame.

Juega con mi cuerpo. Úsame cómo si fuera uno más de tus juguetes. Quiero sentir tus ansias, tu superioridad. Cómo me maltratas. Tu egoísmo. Sin preguntas. Sin respuestas. Quiero notar tu excitación. Cómo tu sexo se desliza por todo mi cuerpo. Ensuciémonos y luego pideme que te limpie. Oblígame a tus deseos.

Es una situación que me excita y me cuesta imaginar, por eso necesito vivirla. Cázame, atrapáme y no me dejes marchar hasta que estés satisfecha. Bajo tus manos, tus deseos y tu depravación. No me pidas perdón. Eres mi dueña y puedes hacer conmigo lo que te plazca. Húndete en mí.

Quiero que me folles sin más.

Sorpréndeme.

domingo, 25 de octubre de 2009

Lejos

Hoy soñé contigo.

Era de noche. Cojíamos una pequeña embarcación y zarpábamos sin ningún rumbo establecido. Dejabamos atrás la tierra y con ella desaparecían nuestras obligaciones, nuestros problemas y todos los impedimientos que se interponían entre nosotros.

Ahora estamos los dos sólos. Una sensación de serenitud y de paz nos rodea. Tenemos todo el tiempo que queramos para conocernos, desearnos y follar hasta que amanezca.

martes, 20 de octubre de 2009

Sobre ti

Contrariamente a lo que nuestra experiencia personal nos hace creer, las percepciones NO son copias directas del mundo que nos rodea. Cada uno de nosotros tiene en su cerebro un mundo distinto.

El color de tus ojos, el olor de tu cuerpo, el sonido de tus palabras, de tus gemidos son construcciones mentales creadas en nuestro cerebro, a partir de la experiencia sensorial. Y no existen como tales fuera de nuestro mundo.

Aún así,

Mis ojos te ven preciosa. Mi nariz te huele dulce, vibrante. Mis oídos te escuchan clara, directa, interesante.

Y todo esto no sólo me ocurre a mí.

domingo, 18 de octubre de 2009

¿A que no te atreves?

Enciendo el ordenador y veo que estás conectada. Nos ponemos a hablar de cosas ordinarias. Nuestra conversación se anima y terminamos confesándonos nuestras idas de olla. Tu me cuentas el espectáculo que montastes en aquél cine de barrio, yo te cuento la vez que subí de noche a la azotea de mi edificio y empezé a masturbarme en la oscuridad hasta correrme y derramar toda mi leche encima de la ropa interior de la vecina con la que siempre fantaseaba.

Nuestra conversación se iba encendiendo, frases rápidas, emoticonos, expresiones de placer...Mi cabeza pensaba imágenes fugaces, palabras roces...hasta que empezé a pajearme.

¿Que haces que tardas tanto en contestar?

- Estoy haciéndome una paja.

- ¿Con quien piensas?

- Contigo.

- ¿A que no te atreves a conectar tu webcam?

Y lo hice. La dejé encima de la torre y empezé a juguetear con mi polla.

- Me encanta verte así.

- ¿A que no te atreves a conectar la tuya?

Iniciando una videollamada con...

- ¿A que no te atreves a enseñarme tu cara de vicio?

- ¿A que no te atreves a quitarte la camiseta y acariciar tus pechos?

- ¿A que no te atreves a poner los pies encima de la mesa y pajearte como un mono?

- ¿A que no te atreves a bailar mientras te desnudas completamente?

- ¿A que no te atreves a introducirte un dedo en el culo y seguir pajeándote?

- ¿A que no te atreves a tumbarte en la cama y tocarte como una posesa?

No podía dejar de mirar cómo se estaba masturbando detrás de la cámara. Su coño abierto de par en par. Mil reflejos en su cuerpo y mil pensamientos en mi cabeza. Ella seguía pajeándose, retorciendose encima de la cama. Sus tetas, su culo, su coño. Eramos puro deseo. Hubiera deseado atravesar la pantalla y pegar mi cuerpo junto al suyo. Fundirnos en un solo cuerpo.

Durante todo el rato, te estremecistes, arqueastes tu cuerpo, te corrístes, me mirastes de forma lasciva. Ver tu cuerpo tan abierto me provocó una excitación distinta, me sentía descontrolado, animalizado.

Tu te incorporastes y yo seguía pajeándome.

- ¿A que no te atreves a correrte encima del escritorio?

-¿ A que no te atreves a esperarme abierta en tu piso?

- Atrévete.

jueves, 15 de octubre de 2009

Juguemos a médicos

Me gusta jugar a médicos. Es algo que me excita y no puedo evitarlo. Me gusta el color blanco impoluto de nuestras batas. Tan limpios y nosotros tan sucios. Me excita saber que debajo de nuestros trajes hay un cuerpo desnudo que desea ser acariciado, explorado, besado...

Me gusta realizar el ritual cómo si verdaderamente te estuviera haciendo una visita médica. Cuando te hago el cuestionario me excita el modo con el que sigues el juego; preguntas inocentes y respuestas con doble sentido. Me gusta explorar tu cuerpo. De pie, desnudo con una fina ropa interior cubriendo tu sexo y tus pechos. Me excito al comprobar la posición de tus vértebras con la yema de mis dedos. Te pido que te desabroches el sostén para permitir mi descenso hasta el sacro.

Desde atrás puedo ver, cómo cruzas los brazos para evitar que tu sostén se precipite. Mis dedos bajan lentamente recorriendo tu columna hasta detenerse en el sacro. Compruebo la posición de tus omóplatos, alineados, perfectos. Levantas los brazos para comprobar que roten correctamente. De perfil puedo ver cómo sobresalen tus pechos. Los rozo con mis dedos cómo si fuera un descuido.

Te ordeno que abras las piernas. Quiero comprobar el interior de tus muslos. Me arrodillo detrás de tí y no puedo evitar hacer una mirada en tu entrepierna. Puedo ver como tu coño se transparenta debajo de tu lenceria. Huelo tu sexo. Tus feromonas inundan mi cerebro y mi polla responde bombeando sangre e hinchándose.

Mis manos se posan en tus adductores, rodean todas tus piernas comprobando que la musculatura se encuentre en buenas condiciones. Pellizco tus muslos con mis manos, los acaricio y masajeo.

Me pongo delante tuyo. Nos sonreímos.

- ¿Que tal va, doctor?
- De momento todo bien, nada extraño. (Por dentro pienso lo buena que estás y lo cachondo que me estás poniendo).

Compruebo la rótula y cómo produces la extensión y flexión de tu rodilla. En un descuido destapas tus pechos y no puedo evitar asombrarme al contemplarlos. Grandes, redondos y tremendamente provocativos. Me gustaria llevarme uno de tus pezones a la boca y notar como se despierta lentamente entre mis labios.

Bajo por tus piernas. Finas, delicadas, perfectas! Quiero revisar tus pies. Cojo tu pie y lo apoyo en mi rodilla. Paso mis manos entre tus dedos, recorro el empeine de tus pies. Los tienes suaves, hidratados. Acerco mi cara, los huelo.

Me pongo de pie. Cojo el fonendo y lo contacto entre tus pechos. Está frio, noto como se eriza tu piel. Respiras hondo. Escucho tus látidos acelerados, profundos. Tu cuerpo es un volcán en erupción y quiero arder contigo.

Rodeo la areóla de tu pecho con mi fonendoscopio, lo deslizo por encima de tu pezón. Crece, se endurece y sube de color. Con mi otra mano, acaricio tu otro pecho. Lo pellizco, lo magreo, juego con su volumen, con su textura y forma.

Debajo de mi bata mi polla apunta al cielo, te das cuenta e introduces tu mano por dentro. Me encanta la forma armónica con la que me pajeas. Me acerco a tu cuerpo y empiezo a comerte los pechos. Primero uno y después el otro. Mis manos acarician tu espalda, se deslizan hasta llegar a tu culo. Lo manoseo e introduzco mis dedos entre tus nalgas.

El aire se ha vuelto caliente, espeso. Estamos desvocados. Nos dejamos caer en la cama. Se cruzan nuestra piernas. Nos besamos. Jugamos con nuestros cuerpos.

Saboreo cada centímetro de tu cuerpo. Me pierdo con los distintos sabores de tu piel. Tus pechos, tus muslos, tus pies. Poso mi mano sobre tu coño, está empapado, caliente. Retiro tu ropa interior. Lo huelo, lo beso, lo acaricio con mis labios.

Me gusta lamerme los dedos, abrirte el coño y recorrerlo con mis dedos. Durante la carrera he estudiado que todos los coños tienen lo mismo, sin embargo el tuyo esconde algo que me cautiva. Lo pruebo, me gusta su sabor. Abro los labios menores y tu clítoris está inflamado, deseoso. Con la punta de mi lengua, le regalo lametones rápidos, suaves.

Introduzco mi dedo indice en tu coñito, te penetro suavemente. Dibujo círculos en tu interior. Gimes, te mueves. Inserto también mi dedo medio al tiempo que aumento las penetraciones. Mis dedos brillan humedecidos por tus flujos. Los lamo. Me los lames con cara de vicio.

Me volteas. Tu cuerpo se posa encima del mío. Me gusta notar tu peso, tu contacto conmigo. Tus piernas rodeando las mías. Tu culo encima de mi abdomen transmitiendome todo tu calor. Humedeciéndome.

Agarras mi polla. La acaricias, la besas, soplas encima de ella sin dejar de mirarme. De repente te levantas y la situas debajo de tu coño. Dejas caerte lentamente y mi polla desaparece en tu interior.

Me besas y lames toda mi cara. Nuestras bocas coinciden, se acomodan se besan. Inicias un movimiento de tu pelvis. Me dejo llevar por tu experiencia. Tus pechos acarician mi torso. Me hacen cosquillas. Cojo tu culo, lo estrujo, lo abro. Te mueves con una dulzura extrema. Estoy en otro mundo. Pierdo la noción del tiempo y no quiero recuperarla. Nos besamos, reímos, gemimos y nos corremos.

Parece no importarte que esté inundando de leche todo tu coñito. Sigues moviéndote durante un tiempo y consigues hacerme eyacular de nuevo. Caes exhausta encima mío. Te beso, acaricio todo tu cuerpo. Eres mi reina y quiero que así te sientas.


Aro
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miércoles, 14 de octubre de 2009

Soy todo tuyo

Duermo profundamente. Boca arriba. Desnudo. Desde la puerta me observas. Tus pezones se ponen duros debajo de tu pijama. Los acaricias. Tus manos recorren tu cuerpo. Te desnudas despacio, sin hacer ruido. En tu cuerpo se muestran reflejos de una luz que llega por la ventana. Introduces un dedo en tu coñito. Te masturbas en silencio.

Destapas mi cuerpo. Mi pene está flácido. Lo acaricias suavemente con miedo de no despertarme. No lo haré. Esta noche mi cuerpo es tuyo. Úsalo sin temor. Sólo para tí y tu placer. Córrete con él. Fóllame. Una vez detrás de otra. Ensúciame.

Cuando termines, ponte encima mío y duérmete con mi polla dentro de tu cuerpo. A la mañana siguiente, me despertaré te besaré y seguiremos jugando juntos.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Solo quiero...

Desde hace ya tiempo, me gusta jugar con mi cuerpo. Lo hago cada día. Me gusta llegar a casa y saber que estoy sólo. Ese deseo de un placer imminente empieza a comerme la cabeza. Calculo que no llegará nadie en las próximas tres o cuatro horas. Tengo tiempo y quiero tomármelo con calma. Primero voy a lavabo con la intención de mear. Me saco la polla entre los botones de los tejanos. Es una imagen que me encanta ver como se muestra mi pene y como mis testículos quieren salir al exterior...los ayudo. Desenfundo el capullo y me humedezco los dedos con mi lengua.

Pellizco mi glande, lo acaricio y resigo con mis dedos por encima del frenillo hasta la base de mi pene. Iba a mear, pero ahora no me apetece. Dejo mi polla al aire, y continuo haciendo mis tareas habituales: meriendo, atiendo algunas llamadas y reviso el correo.

Me gusta notar como el aire acaricia mi pene dejándolo compacto y muy sensible. Me retiro a mi dormitorio, lo ilumino con luz ténue y pongo en marcha mi videocámara. Quiero sentirme observado, que me observes.

Me relajo encima de mi cama. Todo ocurre muy rápido, enseguida me encuentro en ropa interior y yo acariciando mi cuerpo. Me gusta estrujar mi culo, pellizcarlo, abrirlo...cómo si mis manos fueran las tuyas.

Me pongo de rodillas en la cama, con mi culo tocando a mis pies y cierro los ojos. Envuelvo la polla con mi mano y realizo consecutivas compresiones como si estuviera ordeñando una vaca. Me gusta esperar a que esté duro, apuntando hacia arriba y con el glande brillante.

Se me acelera la respiración y puedo notar el aumento de pulsaciones a través de las venas de mi polla. Debo estar a unas 160.

En este momento por mi cabeza pasan todas tus palabras, tus miradas y las imágenes explícitas con las que he fantaseado desde que me las mostrastes. Te apareces ante mis ojos. Estas desnuda y tumbada bocabajo en mi cama. Me hablas. Me encanta oir tu voz y escuchar como te ha ido el día.

Sé que estás agotada físicamente. Decido sentarme encima tuyo a la altura dónde empieza tu culo y deposito entre tus nalgas mi pene en semierección. Te susurro al oído lo mucho que te he deseado y las ganas que tenía de que llegara este momento. Me gusta darte un masaje a la zona temporal de tu cabeza, realizando círculos concéntricos con las yemas de mis dedos. Lo hago a baja velocidad. Tenemos mucho tiempo para nosotros, y hoy serás mi reina.

Me encanta notar el olor que desprende tu cuerpo, tan cálido, tan puro tan directo. Te beso el lóbulo de la oreja y bajo lentamente por tu cuello. Me lubrico las manos con un gel para masajes y me las froto para calentarlo un poco.

Quiero que te relajes, que disfrutes y que tu conscienca vuele lo más lejos posible. Deposito mis manos en tus hombros suavemente. Me fascina todo tu cuerpo y empiezo a recorrerlo con mis manos. Masajeo los músculos elevadores de la cabeza, el trapezio, los lumbares...Me gusta oir los gemiditos ininteligibles que emites en señal de aprobación de mis movimientos. Cuando llego a la altura dónde empieza tu culo lo rozo suavemente y vuelvo a subir desde dónde empezé.

Involuntariamente mi pene ha ido frotándose entre tus nalgas y su tamaño y ansias han aumentando considerablemente. Repito el mismo proceso ampliando la zona de trabajo. Mis manos se deslizan por los laterales de tu tronco, acariciando el dorsal ancho hasta llegar inocentemente al lado exterior de tus pechos. Me encanta su suavidad, puedo imaginarme cómo se estarán despertando tus pezones debajo de las sábanas. Esta imagen provoca un nuevo envío de sangre hasta la punta de mi pene dándo como resultado un aumento de tamaño del glande y un color más rojizo.

Me acerco a tu nuca y te susurro lo mucho que me gusta tu cuerpo y aún más la persona que en él se esconde. Estoy deseando follarte a tí. Tu cuerpo es secundario, sólo es el vehiíulo hasta llegar a ti.

Empiezo a besar tu nuca y bajo lentamente por encima de tu columna. Besos lentos y muy juntitos. Mis manos no han dejado de acariciar y masajear tu cuerpo y ahora se detienen encima de tu trasero. Ha llegado el momento de dar el paso. Mis manos estrujan tus nalgas, las comprimen y las distienden al tiempo que mi lengua recorre la línea que las separa.

No hay vuelta atrás. Nuestros cuerpos se han disparado. Bajo por tus piernas, besándolas, saboreándolas, estoy deseando llegar a tus pies. Morderlos, olerlos, refregarlos contra mi cara y lamer cada uno de tus dedos. Vuelvo a subir. Siento nuestros corazones desbocados.

Te das la vuelta, y finalmente puedo ver tu rostro. me sonríes, te sonrío y nos besamos. Eres preciosa. No puedo evitar quedarme embobado con tus pechos. Grandes, hermosos, vivos! Jugueteo con ellos. Con su pezón con su aureóla. Los pruebo, los lamo los succiono.

Quiero oler tu coño, ese olor tan personal y que tanto me gusta. Quiero que el aroma viaje por los bulbos olfatorios hasta llegar a mi cerebro. Quiero guardar el olor de tu chochete en cada centimetro de mi piel.

Lo llevas con una finita rallita de pelo dándo un aspecto de inocencia. Irresistible. Paso mi mano por encima. Te retozas. Esta caliente, empapado. Lo acaricio, lo invado con un dedito juguetón. Me gusta penetrarte con mis dedos y notar las diferencia de sensaciones entre tu coñito y el exterior.

Me encanta oir nuestros jadeos, nuestras risas, gemidos. Beso tu espalda, tus muslos. Te rodeo con mi brazos y froto mi pene contra tu cuerpo.

- Vamos a follar cómo dos adolescentes. Sin prisas.

Intercambiamos besos. Nuestras lenguas se cruzan. Ahora quiero que me guíes. Que me uses como la reina que eres.

Mi pene se situa en la entrade de tu coño...

viernes, 2 de octubre de 2009

Hoy...por ellas!

Hoy no voy a hablar ni de sexo ni de follar, aunque me muera de ganas hoy quiero dedicar esta entrada a dos grandes personas que conocí y voy conociendo cada día, y a medida que pasa el tiempo me gustan cada vez más.

Son las personas más interesantes que he conocido y no sólo por su genial sentido del humor, su libertad de pensamiento y sus ganas de pasarlo bien, sino porque cuando se habla con ellas, uno se siente especial, se siente querido y respetado.

Me habeis enseñado ha pensar, ha querer, a desear y os estoy eternamente agradecido.

(Si me leeis, un beso a las dos!)