jueves, 16 de marzo de 2023

La despedida

Cuando me dijo que se iba, supe que justo en ese momento empezaba todo. Y explotó.

Habíamos estado trabajando juntos durante casi un año y aunque en el quirófano yo intentaba disimular mi interés por ella, creo que M. intuía alguna cosa. 

Al principio eran frases con respuestas abiertas, comentarios con dobles sentidos y poco a poco, la confianza y cachondeo se fue volviendo habitual en el trabajo. Siempre he sabido diferenciar la responsabilidad del trabajo con el juego entre personas en ambiente laboral, pero con ella era difícil.

Si algo tiene el uniforme del quirófano es que deja volar la imaginación muy rápido y es que o consigues un uniforme dos tallas más pequeñas a la tuya y se te marca todo el cuerpo o te dan dos tallas más grandes y no puedes esconder nada. Y justo eso le pasaba a ella y a mí me divertía.

Cuando trabajabamos estaba curioso por saber qué talla llevaría ese día y es que de las dos formas le quedaba genial. O se marcaba su culo y pechos a la perfección, dibujando unas líneas redondeadas que daban ganas de agarrar todas o, podía perderme en su escote prominente y holgado.

La ventaja de trabajar en el hospital es que las mascarillas disimulan la expresión facial y eso me daba más libertad para jugar...y jugamos...