martes, 21 de septiembre de 2010

Bloqueandome los sentidos

Me bloqueas mis sentidos. Uno a uno hasta que voy perdiendo la noción del espacio y del tiempo.

Estoy desnudo en tu cama. Me vendas primero los ojos y observas como reacciono sin este sentido. Me dices como me ves y lo que quieres hacer a continuación.

Vas desnudandote poco a poco y me dejas oler tu cuerpo, el olor de tu sexo y deseo. Crece mi polla.

Me tapas la nariz para que no pueda olerte. Ya no percibo nada. Me muevo desnudo con dificultad. Siento como la cama se mueve e intuyo que te has sentado encima. Estoy tumbado boca arriba. Noto como acaricias mi piel y con tus dedos vas dibujando caminos invisibles por mi cuerpo.

Pasas tus piernas entre mi cuerpo y te sientas desnuda encima de mi abdomen.  Me gimes al oído y me susurras las ganas que tienes de jugar con mi cuerpo, de adueñarte de él, de follarnos...y yo también.

Pasado un tiempo, me tapas los oídos.Te das cuenta como poco a poco vas haciendote dueña de mi, de mi cuerpo. Juegas conmigo.

Te mueves. Tu coño va rozando mi piel con suavidad. Noto un foco de calor tremendo, traspasando tu cuerpo y depositandose en el mio. Agarro tu culo con mis manos. Me encanta. Lo manoseo con fuerza y movimientos lentos. Separo tus nalgas y deslizo un dedo entre ellas. Sigues moviendote, ahora con mas presion, la humedad de tu chochete va impregnando cada uno de mis poros. Mis manos suben por tu cuerpo, cogiendote por las caderas, notando el balanceo de tu cuerpo. Sigo subiendo, acariciando tus intercostales, notandote fuerte, llena de energia. Palpo tus pechos voluptuosos, sensibles,  busco tus pezones, los encuentro y juego con ellos, pellizcandolos, bordeandolos por encima de las aureolas, hundiendolos como dos botones. Arqueas tu cuerpo y dejas caerlo encima  del mio. Tus tetas caen en mi pecho. Nos besamos casi mordiendonos. Ahora frotas todo tu cuerpo con el mio. Tus pezones duros se clavan en mi dermis. Los desplazas arriba y abajo y los haces coincidir con los mios.

Me cierras la boca y me atas las manos para que no pueda tocarte. Siento como la punta de mi polla roza con tu coño húmedo. Poco a poco dejas caer tu cuerpo y te hundes en mí.Tus labios se abren lentamente y dejan paso a mi polla. Me encanta la facilidad con la que tu coño la acepta. Siento como has  llegado hasta la corona del glande. Sigues bajando y tu coño se cierra unos milímetros.  Dejas caer todo tu cuerpo de golpe y te clavas hasta el fondo. Gimo desesperadamente. Tienes todo el control.  Me cabalgas con cuidado de no tocar mi cuerpo. Todas mis neuronas sensitivas estan conectadas sólo con mi polla, conectan con el tálamo y llegan a la corteza cerebral. Esa es la única sensación que me permites sentir.

Una vez tras otra tu coño se folla mi polla. El placer me desborda, nunca había sentido nada semejante y tú lo sabes. Sigues moviendote energicamente, penetrandote conmigo. Siento como me voy a correr, contraigo el abdomen y levanto la pelvis y los muslos. Tú tambien lo sabes. Tiemblo. Aumentas tu fuerza conmigo. Me matas de placer. Intento gritar y mi cuerpo explota de éxtasis. Mi semen fluye hasta dentro de tu coño perto tu sigues follandome con ansisas. Contraes tu coño y me succionas los restos de mi corrida hacia al interior de tu cuerpo.

Sigo dentro tuyo y no parece que quieras que salga. Sigues moviendote y dejas caer tu cuerpo encima del mio. De repente me destapas los oidos y me susurras las ganas que tienes de follarme con cada uno de mis sentidos. Me gimes al oido, te das la vuelta y vuelves a cabalgarme.

Ahora te oigo jadear, gimes mientras nuestros cuerpos se follan. Me encanta follarte así de cerda...me gritas. Te noto temblar, tus movimientos se hacer cortados, gimes fuerte y te corres. Me agarras por los muslos para dirigir tus embestidas. Siento como tus fluidos se derraman en mi piel, mojándome, envolviéndome de tu lujuria.

Me liberas el olfato. Siento la habitación cargada de sexo, de orgasmos y de corridas. Decides sentarte en mi cara, aspiro tu aroma y empiezas a frotarte con mi cara. Te siento empapada deslizándote por mi frente, por mis mejillas y mis labios. Tu clítoris hinchado roza con mi nariz. Siento tus movimientos cortos y con presión, haciendo de mi cara tu punto de contacto. Quemándome mi inocencia, así es como lo hemos pactado.

Sin despegar tu coño de mi cara te mueves por mi cuerpo hasta agarrarme la polla. La coges con autoridad y la engulles. Estoy demasiado excitado para controlar las convulsiones de mis conductos y me corro llenando tu boca. Te acercas a mí y me destapas los ojos, me miras con cara de zorra mientras de tus labios todavía regaliman restos de mi corrida. Nos comemos.

Te aproximas a mi oído y gritas con voz imperante:

-¡Ahora!

 Me desatas. El animal con quien has querido jugar, lo has desvocado y vuelto furioso, casi irracional.

Cojo tu cuerpo, y te doy la vuelta de un golpe. Pones tu culo en pompa y de un golpe ensarto mi polla en tu coño. Me pongo de pie en tu cama, flexionando mi cuerpo y te monto como cualquier animal cuadrúpedo. Mi polla entra y sale de tu cuerpo. La cama empieza a moverse haciendo ruidos metalícos acompañados con los golpes sordos de mis testículos estallando contra tu trasero. Te hundes en la cama, y parece que pierdes la noción de casi todo lo que te rodea. Cierras los ojos, contraes la mandíbula y solo te concentras en tu coño. Tu cuerpo se contrae y se relaja en periodos cortados. Te corres varias veces.

Salgo de tí, y abro tu culo. Siempre he deseado olerlo, lamerlo, comerlo con ansias. Saborearte. Dilato tu culo con mi dedo índice dibujando círculos dentro tuyo. Dejo caer gotas transparentes de mi saliva y se pierden hacia tu interior. Sientes mis testículos encima de tus nalgas y poco a poco notas como voy introduciendo mi polla en tu culo. Se desliza sin dificultad hasta introducirla por completo. Siento tu cuerpo, como si fuera el mio: tus latidos, tus contracciones. Empiezo a moverme con lentitud mientras con mis manos abro tus nalgas. Acelero el movimiento hasta notar como apenas ofrece resistencia. Movimientos armónicos y de repente golpes secos. Me encantas. Me encanta verte de espaldas, entregada a nuestro placer. Acaricias tu coño y aumento mis embestidas. Gritamos, abres las piernas y mi cuerpo se desploma encima del tuyo. Se me nubla la vista y nos corremos. Eyaculo  dentro de tu culo, lubricandolo. Abrazo tu cuerpo con fuerza mientras de mi polla sigue brollando. Se sale, y mojo tus nalgas. Te beso y te recuerdo al oído lo mucho que te deseo...

domingo, 12 de septiembre de 2010

El banco de orgasmos

Cuando entré en aquel lugar, tuve la sensación de que entraba en un sitio del que jamás podría salir. Me dirigí al mostrador que había al fondo de la estancia en dónde una chica semidesnuda con lencería de encaje atendía personalmente a los clientes. En uno de sus pechos tenia escrito el nombre de "Helen" y supuse que ese sería su nombre.

Le comenté que estaba interesado en su banco, por lo que la chica mostró interés por mi ingreso. Me contó que su banco funcionaba como cualquier otro que ya conociese: con sus préstamos, sus hipotecas y sus intereses. La única diferencia era que ellos no trabajaban con dinero. Aquello me sorprendió y a la vez hizo aumentar mis ganas por formar parte de tan peculiar institución.

En seguida, me entregó todas las hojas del contrato para abrirme una cuenta, con la habitual letra pequeña que casi ninguno leemos, y todos debiéramos. Firmé los documentos uno tras otro y cuando terminé, Helen, se me acercó y mientras me clavaba sus dos pechos en mi cuerpo me comió la boca para confirmar el contrato.

A continuación, me acompañó hasta una puerta y allí me dijo que ese era el segundo paso para ingresar. Se despidió de mí sonriéndome y prometiéndome que ya nos veríamos por las instalaciones.

Crucé la puerta y me encontré en una habitación con dos mujeres, una morena y la otra rubia, con sus tetas y coños al descubierto. Me dijeron que se llamaban Anna (la rubia) y Laura (la morena) y yo también me presenté.

Según me contaron necesitaban comprobar algunos requisitos para poder formar parte del banco de orgasmos y yo acepté sin rechistar. Empecé a acariciar sus cuerpos desnudos, a lamer sus pechos y jugar con sus pezones mientras ellas iban desnudándome poco a poco.
Me recostaron en una cama y Anna desapareció. Laura, que seguía conmigo empezó a besarme el cuello, bajando por el tórax y mordiéndome los pezones mientras sus pechos acariciaban mi polla que estaba dura y muy receptiva. Cada uno de sus movimientos hacían estremecer mi cuerpo completamente entregado a ella. Siguió deslizándose por mi abdomen hasta llegar al interior de mis muslos que siguió besando a mordisquitos, olisqueándome, lamiéndome mientras iba acercándose lentamente hacia mi polla.

La agarró entre sus manos y empezó a inspeccionarla por todos los ángulos, acariciaba mis testículos y luego acariciaba el tronco de mi polla como quien acaricia un animal de compañía, aquello me excitó de sobremanera pero de repente la mordió levemente haciéndome emitir un gemido y produciéndome un desempalme en cuestión de segundos.

Rápidamente cogió una cinta métrica y empezó a medirme la polla en estado de semiflacidez. Su longitud, su grosor y luego los testículos en toda su superficie. Rápidamente, me estrujó la polla y está se fue hinchando entre sus manos hasta volver a tenerla toda erecta. Volvió a medírmela ahora completamente empalmado, por la cara dorsal, por la cara ventral, junto con los huevos o solamente el glande.

Mientras lo iba haciendo, emitía sonidos de aprobación y de excitación. Parecía gustarle bastante mi polla y de repente empezó a pajearme lentamente. Sus manos delicadas recorrían el tronco de mi polla en toda su extensión. Iba abandonándome al placer, y mi polla iba enrojeciéndose por momentos. Ahora cogió un envoltorio y desenfundó un kit que según parecía era para hacer un molde de mi polla. Ese era el sistema que usaban para tenerlas todas fichadas  por si en algún momento ocurría algún tipo de problema y además para que las demás clientas pudieran elegir su polla preferida con total satisfacción.

Una vez terminó de clonarme la polla, empezó a lamer los restos del producto que según parecía eran comestibles. Empezó a comerme la polla, besándola, empapándola en saliva, lamiendo cada testículo y pajeándome con fuerza. Reducía el ritmo y volvía a aumentarlo con voracidad.

Volvió a aparecer su compañera y se sentó a mi lado, se miraron haciéndose alguna seña y Laura aumentó sus sacudidas, dispuesta a hacerme reventar encima suyo. Justo en el momento en que me corría y el primer chorro salpicaba su piel, Anna me pinchó en la vena basílica para sacarme sangre. Debo confesar que aquella sensación de placer, mezclada con el dolor punzante, me bloqueó todos los sentidos y me inundó en una sensación de placer extremo.

Mi polla no paraba de emitir chorros intermitentes que estallaban en su pelo, en sus mejillas y iban deslizándose por su cuello. Todavía tuvo tiempo para agarrar un envase y depositar una cantidad suficiente para realizar unos análisis organolépticos de mi corrida. Necesitaban clasificar el color, el olor y el gusto de mis fluidos. Mojó uno de sus dedos y lo deslizó entre sus labios, para notar la textura de mi semen. Luego se relamió los labios y volvió a picotear.

Mientras tanto Anna, debía analizar que no tuviera ninguna E.T.S que pusiera en un compromiso a la confianza y calidad de su banco de orgasmos. Todo correcto. Las dos mujeres parecían estar satisfechas con mi examen y decidieron juntas terminar de limpiarme los restos de mi corrida con sus lenguas juguetonas.

Me dejé hacer por ellas y todavía salían pequeños restos de mis conductos eyaculadores. Me despedí ahora de Laura besándonos mientras mi polla rozaba su coñito. Me susurró que muy pronto nos veríamos en las instalaciones y me guiñó el ojo.

Ahora era Anna (la rubia), quien me mostraría las instalaciones disponibles para los clientes del banco pero todo esto lo contaré en la siguiente entrada.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Escapadas en bici

Recuerdo las salidas  que hacíamos con la bici. Es algo que me gusta compartir. Me encanta ver una mujer haciendo deporte, es algo que me fascina. Aumenta tu metabolismo, la respiración se vuelve más profunda y los latidos se aceleran. Suspiras y coges más aire.

Tu cuerpo aumenta de temperatura y para compensarlo tu piel se vasodilata y se enrojece. Empiezas a sudar...

Seguramente, es muy parecido a como tu cuerpo reacciona cuando follas y te corres, y eso es algo que me excita a sobremanera. Llego a casa, con el traje, sudado y cachondo perdido. Me relajo y mis manos empiezan a moverse...