lunes, 29 de febrero de 2016

Mi nuevo juguete

Hace unos días que tengo mi nuevo dispositivo y no sabía como funcionaba hasta hace muy poco. Tiene algunos botones y una pantalla de cristal en la que se muestra la frecuencia cardíaca y el consumo de calorías de quien lo lleva puesto. Se me ocurrió comprarlo para cuando hago mis salidas en bici aunque el motivo principal que me impulsó a cogerlo es otro distinto y que no quería contar hasta que no lo probáramos.

Quedamos como cada fin de semana y a la puerta de tu casa nos abrazamos a nuestro modo: tu impactando tus pechos contra mi torso, yo cogiendote por las caderas y deslizando cada mano hasta tu culo, tu cogiéndome el mio y estrujandomelo, yo acercando tu pubis al mío, tu besandome la mejilla con un beso succionador y yo undiendo mi nariz en tu cuello hasta besarte. Este ritual dura apenas unos segundos pero nos encanta comprobar como nuestro sistema circulatorio se activa ante tan irresistibles estímulos. Abrazados con fuerza nuestros sexos se rozan apenas unos milímetros que separan nuestras ropas. Aumentan el flujo de sangre en nuestros genitales y con él sube tambien la temperatura.

Nos separamos un poco y aprovecho para ponerte el pulsómetro,  alargas el brazo y sujeto el dispositivo a tu muñeca. Me excita la sensación de poder monitorizar tus constantes mientras estamos juntos. Me doy cuenta que seria genial tener uno para cada uno.

Avanzamos por el piso y nos tumbamos en el sofá de la sala de estar. Hablamos para ponernos al día de nuestras cosas. Nos miramos fijamente. El ambiente se va poniendo caliente...nos confesamos que ambos nos hemos hechado de menos y la locura que hicimos la pasada noche por el messenger hizo aumentar más nuestro deseo que llegara este momento.

Empiezo a delimitar con mis dedos los bordes de mi polla que se marcan debajo de mis tejanos. Voy bajando mis dedos hasta englobar mis testículos, luego el tronco hasta rodear todo el glande. Aprieto ligeramente con mis manos y la siento latir con un flujo turbulento. Se endurece y aumenta de tamaño y queda retenida bajo la tensión de mis tejanos.

Has observado todos mis movimientos y me dices que qué hago. No sé que responder. Te encanta desconcertarme. Primero pruebas a descolocarme y cuando ves que lo has conseguido, te acercas provocadoramente a mí y cumples todos tus deseos. Pones tus manos encima de mi bulto y compruebas mi grado de excitación. Lo acaricias suavemente y sientes como sigue endureciéndose entre tus dedos. Me confiesas que te encanta mi polla, aunque yo siempre diga que es muy normalita, y que te excita ver como puedes moldearla a tu gusto.

Te cojo la muñeca y compruebo que tu corazón late a 60 pulsaciones por minuto. Te comento que he programado dos alarmas al pulsómetro que llevas puesto: la primera con un sonido agudo pitará cuando alcances las 100 pulsaciones por minuto, la otra con un sonido más grave se activará cuando tu corazón pase los 160 latidos por minuto.

Me preguntas que ocurrirá cuando suene la primera alarma. Si te portas bien y tu corazon late hasta hacer saltar la alarma iremos a tu dormitorio y una vez haya desnudado todo tu cuerpo te relajarás en tu cama y empezaré a acariciar y besar toda tu piel.