domingo, 16 de septiembre de 2012

Piel

Este año acabo de empezar a estudiar dermatología y siento que vuelvo a estar inspirado. Más que inspirado, estoy sensible. Estoy convencido que sin sensibilidad, es difícil estar inspirado, y sin inspiración hay pocas cosas que valgan la pena.

Voy sentado en el penúltimo vagón del metro y mi cabeza empieza a distraerse con lo que me rodea, influenciado seguramente por esa última cerveza de la tarde o la botella de vino durante la cena. Me fijo un rato en las personas que viajan conmigo y de repente me doy cuenta que apenas las miro en conjunto, soy incapaz de fijarme en sus ropas o los complementos que llevan. Sólo hay una cosa que capta mi atención...

La piel. Consigue atraer toda mi atención como un imán. Es por ello que soy incapaz de recordar de qué color son los ojos de la mujer con quien acabo de cenar, sólo sé que me gustan. La piel es todo lo que nos define. Nos protege de las agresiones y mantiene nuestro equilibrio osmótico del organismo. Sin ella, no podríamos mantener la entropía que nos hace mantenernos vivos. La piel define los límites de nuestro propio cuerpo y percibimos a través de ella, las caricias y los besos. Nos electriza los sentimientos.

La piel es sincera, nunca miente. Tiene memoria y refleja nuestras vidas, quienes somos y quienes fuimos. Me fascina la información que es capaz de almacenar nuestra piel en apenas unos milímetros de profundidad.

Observo la chica que está sentada frente a mi. Me fijo en su cuerpo bronceado, su piel hidratada junto a sus pecas diminutas; se me hace irresistible. No deja de observarme como si estuviera leyendo mis pensamientos...nos sonreímos. Mi cortex cerebral se activa y empieza a construir sensaciones...

3 comentarios:

  1. Que bueno que publicaste de nuevo,:)
    me gustó,
    Luna.

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  2. Sin mencionar ese sabor irresistible y cómo refleja la temperatura corporal cuando la excitación está rampante... Jejeje. ;)

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Susurrame al oído...