miércoles 16 de marzo de 2011

Caricias

Hace unos días me dijiste que necesitabas una persona para practicar tus habilidades y me ofrecí voluntario para ayudarte.

Estoy tumbado en una camilla boca arriba. El ambiente de la habitación es frio. Mi cuerpo desnudo permanece cubierto por una sábana blanca que llega hasta la cintura. De pronto entras en la habitación y me sonríes.

Llevas un vestido de tonos rojizos y marrón pardo. Te alejas un poco de mí y puedo ver tu cuerpo entero, perfectamente proporcionado. Tu cabello liso, sigue los movimientos de tus caderas.  Me das la espalda y te acercas hacia la mesa de trabajo. Inclinas tu cuerpo encima de la mesa simulando coger algún producto. Tus tetas se aplastan contra la superficie. Abres ligeramente las piernas mientras coges tu vestido y vas subiéndolo lentamente por los muslos hasta mostrarme tu culo semidesnudo. Acaricias con suavidad tus nalgas y lo elevas lo justo para mostrarme la zona pubocoxígea cubierta solamente por tu braguita.

Giras tu cuerpo encima de la mesa quedando bocarriba y vas abriendo las piernas gradualmente hasta mostrarme ahora la lencería cubriendo tu sexo. Observas mis reacciones. Sabes lo que mi cerebro está pensando, te muerdes el labio inferior y sonríes con lascivia. Lames tu dedo índice y lo deslizas por encima de la rajita de tu coño. La saliva va empapando el tejido dejando ver una transparencia. Repites los movimientos de tu dedo una y otra vez, ahora con más presión, hasta que un trozo de tela se introduce en tu cuerpo.

Hace rato, que debajo de mi sábana,  mi sexo se ha endurecido delatándose por laa formación de un montículo en la zona del pubis. Acaricio mi polla a través de la ropa mientras sigo observándote. Retiras los laterales de tu braguita reduciéndola una cuarta parte y dejando al descubierto tus labios mayores y empiezas a frotar el trozo de tela que queda como si se tratase de hilo dental. Roza tu coño dejándolo hiperémico, hinchándote los labios externos y hundiéndose unos milímetros en tu interior. Eres de fuego…

Te acercas y te detienes apenas un metro de donde yo estoy. Bailas muy lento, deslizando tu cuerpo con extrema delicadeza. Vas levantando el vestido mostrándome los muslos, tu ropa íntima mojada, y sigues subiéndolo poco a poco hasta quedar desnuda ante mí, protegiéndote solo por tu lencería. Introduces tus dedos por debajo de tu lencería acariciando todo tu cuerpo. Ya no siento el frio y la habitación se ha caldeado con nuestra propia transpiración. No puedo resistirme…

Coges un cinturón que tiene un dosificador para el gel y lo atas a tu cintura. Te acercas a mi lado y tus dedos acarician mi pierna a través de la sábana, sigues subiendo mientras extiendes tu palma para pasarla suavemente por encima de mi polla. Presionas un poco tus dedos para sentir mi consistencia. Me estremezco.

Aplicas un poco de gel en la palma de tu mano y la extiendes entre tus dedos. Depositas las manos en mi torso y empiezas a untarme. Primero el pecho, por encima de los pezones, continúas por mi abdomen y subes por los laterales hasta los hombros. Te encanta mirarme y ver como reacciono ante tus estímulos. Lo tienes todo planeado y yo sólo puedo seguir tus intenciones.

Acaricio tu culo suavemente. Primero una nalga, después la otra. Deslizo un dedo entre ellas por encima de tu tanga y voy siguiendo tu coño por encima de la tela. Rotas el cuerpo para que vea como se hunde mi dedo en ti y te apartas.

Introduces una mano debajo de la sabana y me acaricias el abdomen hasta la raíz del pene. Con tus dedos rodeas el tronco de mi polla y comprimes las arterias peneanas para sentir mi pulso. Nos besamos comiéndonos la boca, jugando a mordisquearnos con deseo. Acaricio tu culo amasándolo mientras desabrochas tu sostén dejando tus preciosos pechos desnudos. Siento como se vierte un chorro de adrenalina directamente a mis venas y todo se acelera.

Subes encima de la camilla y te sientas entre mis piernas. Tus pechos se tambalean a cada uno de tus movimientos. Los pezones rosados se te han ido oscureciendo y concentrándose hacia el epicentro de tus aureolas y, ahora permanecen erguidos y endurecidos como dos balas. Estás dispuesta a vaciar todo tu cargador y quieres hacerlo conmigo.

Juntamos nuestros cuerpos e intercambiamos caricias profundas, sentimos latir nuestros corazones desbocados. Sostengo tu cuerpo por las caderas, te reincorporas y vas dejándote caer y hundiéndote en mi polla. Tus pechos en mi torso, mi polla en tu coño  nosotros acariciándonos mientras me susurras con tu acento de tierras lejanas que durante esta noche solo existiremos el uno para el otro...

7 susurros:

  1. Tienes una manera de contar las historias que siempre consigue excitarme. Mmmm.

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  2. Sí, esta será la semana oficial del masaje caliente. Esta mañana tu entrada fue muy inspiradora.....

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  3. He comprado ropa interior nueva. Y un vestido de tonos rojos y pardos. Y un bote de aceite corporal. Y un CD con música que te acompañárá. Aún dudo sobre si acompañar con cava o no.
    Ya lo tengo todo listo. Ahora déjame que te demuestre mis habilidades ;)

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  4. Es de una sutileza salvaje...
    Esa zona pubocoxígea es un cráter.
    Como creces ...

    Beso

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  5. Te susurraré: Me encanta producirte ese estado y que me lo cuentes...besitos!

    Princesa:Tienes razón! ¿Acaso hay algo mejor que un buen masaje caliente?

    belkis: Uhmm...pues la verdad no puedo decir que no! Ya sabes donde encontrarme...un besazo!

    VCM: Muchas veces lo mejor es lo que no se dice y dejar que cadauno imagine lo que desee. Un besazo!

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  6. uf! sobre una camilla, tan solo una sábana, me ha echo sentir que incluso eso sería demasiado para mí, tendría un calor tremendo...
    Un relato muy excitante, tanto que no puedo resistirme a tus palabras...
    Un beso

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  7. pitusa38: Uhmm...me encanta cuando tu cuerpo sube de temperatura, te vasodilatas y se enrojece tu piel...dejándote marcadas las caricias que voy dejando por todo tu cuerpo...buff! ahora me lo has pegado a mí! un besazo!

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Susurrame al oído...