Recuerdo las clases de biología de mi instituto. No por el temario que me gustaba sinó por la profesora que nos daba la teoria. Ella debería de tener unos 40 años y aunque nos llevábamos más de 20 de diferencia me atraía muchísimo.
Siempre me han gustado las mujeres mayores que yo y creo que ella es una de las responsables de ello. Ella era morena con el pelo liso, y siempre procuraba ir arreglada. En el centro tenía la fama de ser una puta y por las paredes de los lavabos habia pruebas de ello.
Desde mi opinión le gustaba hacerse la puta y aprovecharse de nosotros, aunque si la conocías era buena mujer y podías preveer por dónde saldria. Para ella era un juego en el que nos podía dominar y jugar con nuestras pulsiones.
Recuerdo sus escotes, su olor, la forma en la que me miraba y cómo me guiñaba el ojo cuando me hacia salir a la pizarra. Ella disfrutaba mirándome el culito mientras escribia. Debo admitir que yo hacía lo mismo con ella. Incluso alguna vez que me había hecho levantar estaba empalmado a más no poder y tenia que salir con las manos en los tejanos para disimular hasta llegar a la pizarra.
Entonces ella se sentaba encima de su mesa y podía verme de perfil como se marcaba mi polla por el bolsillo de mi pantalón. Cada vez que llegaba a casa, me masturbaba en la cama. Hasta tres veces seguidas me corría pensando en como nos mirábamos, nos rozabamos accidentalmente. La desnudaba en mi mente, recorría cada centímetro de su cuerpo, hurgaba en ella por cada uno de sus agujeros. Ahora era yo quien me aprovechaba de ella. Encima de su pupitre le comía el coño, le sobaba las tetas mientras me miraba como me pajeaba delante de ella. Su cara llena de lascivia pedía entre gemidos ser follada por uno de sus alumnos, y allí estaba yo: cachondo perdido y con mi glande rozando su coñito.
La penetraba fuerte, con rudeza y por sus gritos me lo agradecía. Normalmente me corría por su abdomen y sus tetas y terminaba lamiendola y limpiandola yo mismo. haciéndonos complices de nuestro secreto.
Así era la rutina de cada día, hasta que un dia no podia esperar a llegar en casa para fantasear con ella. En sus clases me acariciaba por encima del pantalón, me estrujaba la polla con las manos mientras ella se ponía de cara a la pizarra. Cuando la tenía bien dura, la tiraba a un lado y desde dónde empieza el bolsillo de los tejanos podía acariciarme directamente la punta sin que se notase demasiado. Dibujando círculos, pellizcandomelo suavemente, recorriendo la zona ventral de la polla por encima del frenillo. Así me masturbaba en sus clases y la hora pasaba a toda pastilla.
Alguna vez me había llegado a correr y notaba como se me dibujaba una sonrisa en la cara, los ojos me lagrimeaban y mi semen resbalaba por mis piernas. Entre clases salía al lavabo a ver como habia quedado y allí estaba, reluciente, rojita y medio flacida, deseando poder conocer el cuerpo de mi profesora. Al cabo de un tiempo, lo hacía con premeditación y antes de entrar en clase me envolvia la polla con papel higénico. Cuatro cuadraditos era el tamaño ideal para empapar mi corrida y no perder demasiada sensibilidad.
Con los años, y como vivo y estudio cerca de mi antiguo instituto he coincidido varias veces con ella por la calle, hablamos de manera distinta aunque en mi mente, sigo sintiendo las mismas ganas de follar con ella. Al escribir esta entrada, me han venido ganas de mandarle un anónimo a su correo con la dirección del blog, que opinais?


Veo que al final has sacado tiempo para contarlo. Ahora te imagino con la lagrmilla resbalando por tu cara y el semen por tu pierna.
ResponderEliminarEs una lástima si ahora no tienes a ninguna profe que te ayude a pasar las clases tan rápido jajaja
Un beso!!!
Mmm ,la vieja historia del profe/alumno...me encanta..todos hemos tenido uno así,en el cole,en la uni...
ResponderEliminarAnónimo??juega con la posibilidad de que te reconozca...sería mucho mejor.Un beso.
Vamos, que de biología no aprendiste nada! Jajaja.
ResponderEliminarYo también creo que es mejor que quizá te reconozca, no vaya a ser que le entren ganas y no sepa a quién contestar.
Besos.
joder
ResponderEliminarqué entrada más buena
he disfrutado mucho con tus pajas en tu pantalón la forma de describirlo me ha puesto a mil
qué morbo das siendo tan jóven!!! jaja
ufff lo de los anónimos puede rallar a tu madurita
mejor que sepa quien eres...
beso lascivo chupandolo todo