Desde hace ya tiempo, me gusta jugar con mi cuerpo. Lo hago cada día. Me gusta llegar a casa y saber que estoy sólo. Ese deseo de un placer imminente empieza a comerme la cabeza. Calculo que no llegará nadie en las próximas tres o cuatro horas. Tengo tiempo y quiero tomármelo con calma. Primero voy a lavabo con la intención de mear. Me saco la polla entre los botones de los tejanos. Es una imagen que me encanta ver como se muestra mi pene y como mis testículos quieren salir al exterior...los ayudo. Desenfundo el capullo y me humedezco los dedos con mi lengua.
Pellizco mi glande, lo acaricio y resigo con mis dedos por encima del frenillo hasta la base de mi pene. Iba a mear, pero ahora no me apetece. Dejo mi polla al aire, y continuo haciendo mis tareas habituales: meriendo, atiendo algunas llamadas y reviso el correo.
Me gusta notar como el aire acaricia mi pene dejándolo compacto y muy sensible. Me retiro a mi dormitorio, lo ilumino con luz ténue y pongo en marcha mi videocámara. Quiero sentirme observado, que me observes.
Me relajo encima de mi cama. Todo ocurre muy rápido, enseguida me encuentro en ropa interior y yo acariciando mi cuerpo. Me gusta estrujar mi culo, pellizcarlo, abrirlo...cómo si mis manos fueran las tuyas.
Me pongo de rodillas en la cama, con mi culo tocando a mis pies y cierro los ojos. Envuelvo la polla con mi mano y realizo consecutivas compresiones como si estuviera ordeñando una vaca. Me gusta esperar a que esté duro, apuntando hacia arriba y con el glande brillante.
Se me acelera la respiración y puedo notar el aumento de pulsaciones a través de las venas de mi polla. Debo estar a unas 160.
En este momento por mi cabeza pasan todas tus palabras, tus miradas y las imágenes explícitas con las que he fantaseado desde que me las mostrastes. Te apareces ante mis ojos. Estas desnuda y tumbada bocabajo en mi cama. Me hablas. Me encanta oir tu voz y escuchar como te ha ido el día.
Sé que estás agotada físicamente. Decido sentarme encima tuyo a la altura dónde empieza tu culo y deposito entre tus nalgas mi pene en semierección. Te susurro al oído lo mucho que te he deseado y las ganas que tenía de que llegara este momento. Me gusta darte un masaje a la zona temporal de tu cabeza, realizando círculos concéntricos con las yemas de mis dedos. Lo hago a baja velocidad. Tenemos mucho tiempo para nosotros, y hoy serás mi reina.
Me encanta notar el olor que desprende tu cuerpo, tan cálido, tan puro tan directo. Te beso el lóbulo de la oreja y bajo lentamente por tu cuello. Me lubrico las manos con un gel para masajes y me las froto para calentarlo un poco.
Quiero que te relajes, que disfrutes y que tu conscienca vuele lo más lejos posible. Deposito mis manos en tus hombros suavemente. Me fascina todo tu cuerpo y empiezo a recorrerlo con mis manos. Masajeo los músculos elevadores de la cabeza, el trapezio, los lumbares...Me gusta oir los gemiditos ininteligibles que emites en señal de aprobación de mis movimientos. Cuando llego a la altura dónde empieza tu culo lo rozo suavemente y vuelvo a subir desde dónde empezé.
Involuntariamente mi pene ha ido frotándose entre tus nalgas y su tamaño y ansias han aumentando considerablemente. Repito el mismo proceso ampliando la zona de trabajo. Mis manos se deslizan por los laterales de tu tronco, acariciando el dorsal ancho hasta llegar inocentemente al lado exterior de tus pechos. Me encanta su suavidad, puedo imaginarme cómo se estarán despertando tus pezones debajo de las sábanas. Esta imagen provoca un nuevo envío de sangre hasta la punta de mi pene dándo como resultado un aumento de tamaño del glande y un color más rojizo.
Me acerco a tu nuca y te susurro lo mucho que me gusta tu cuerpo y aún más la persona que en él se esconde. Estoy deseando follarte a tí. Tu cuerpo es secundario, sólo es el vehiíulo hasta llegar a ti.
Empiezo a besar tu nuca y bajo lentamente por encima de tu columna. Besos lentos y muy juntitos. Mis manos no han dejado de acariciar y masajear tu cuerpo y ahora se detienen encima de tu trasero. Ha llegado el momento de dar el paso. Mis manos estrujan tus nalgas, las comprimen y las distienden al tiempo que mi lengua recorre la línea que las separa.
No hay vuelta atrás. Nuestros cuerpos se han disparado. Bajo por tus piernas, besándolas, saboreándolas, estoy deseando llegar a tus pies. Morderlos, olerlos, refregarlos contra mi cara y lamer cada uno de tus dedos. Vuelvo a subir. Siento nuestros corazones desbocados.
Te das la vuelta, y finalmente puedo ver tu rostro. me sonríes, te sonrío y nos besamos. Eres preciosa. No puedo evitar quedarme embobado con tus pechos. Grandes, hermosos, vivos! Jugueteo con ellos. Con su pezón con su aureóla. Los pruebo, los lamo los succiono.
Quiero oler tu coño, ese olor tan personal y que tanto me gusta. Quiero que el aroma viaje por los bulbos olfatorios hasta llegar a mi cerebro. Quiero guardar el olor de tu chochete en cada centimetro de mi piel.
Lo llevas con una finita rallita de pelo dándo un aspecto de inocencia. Irresistible. Paso mi mano por encima. Te retozas. Esta caliente, empapado. Lo acaricio, lo invado con un dedito juguetón. Me gusta penetrarte con mis dedos y notar las diferencia de sensaciones entre tu coñito y el exterior.
Me encanta oir nuestros jadeos, nuestras risas, gemidos. Beso tu espalda, tus muslos. Te rodeo con mi brazos y froto mi pene contra tu cuerpo.
- Vamos a follar cómo dos adolescentes. Sin prisas.
Intercambiamos besos. Nuestras lenguas se cruzan. Ahora quiero que me guíes. Que me uses como la reina que eres.
Mi pene se situa en la entrade de tu coño...
mmm follamos entonces no?
ResponderEliminarDelicioso, delicado, imaginativo..
ResponderEliminarEres tremendo.
Besazo
Ah!!!!! como te curras las fotos.
ResponderEliminarMuy buenas vistas mmm
Lujuria, masajes, perfumes...
ResponderEliminarEl deseo hecho carne en los sentidos,
en la respiración,
y en cada lujurioso roce.
Las palabras maseajean la mente
tal como tus manos masajean la carne relajándola
y excitándola al mismo tiempo en el latir de la sangre.
Una inspirada danza de sexo y sensibilidad altamente sensual.
Maya: Sé que puedes leer mi mente, no hace falta que te conteste, verdad?
ResponderEliminarNikita: Mmmm, sabes que me encanta jugar...Espero volver a sorprenderte en el siguiente relato. Un beso!
Geheugen: Gracias por leerme y entender el significado de mis letras.
Muchas gracias por leerme y por vuestros comentarios. Sin ellos este blog no tendría sentido alguno. Muacks!