domingo, 18 de octubre de 2009

¿A que no te atreves?

Enciendo el ordenador y veo que estás conectada. Nos ponemos a hablar de cosas ordinarias. Nuestra conversación se anima y terminamos confesándonos nuestras idas de olla. Tu me cuentas el espectáculo que montastes en aquél cine de barrio, yo te cuento la vez que subí de noche a la azotea de mi edificio y empezé a masturbarme en la oscuridad hasta correrme y derramar toda mi leche encima de la ropa interior de la vecina con la que siempre fantaseaba.

Nuestra conversación se iba encendiendo, frases rápidas, emoticonos, expresiones de placer...Mi cabeza pensaba imágenes fugaces, palabras roces...hasta que empezé a pajearme.

¿Que haces que tardas tanto en contestar?

- Estoy haciéndome una paja.

- ¿Con quien piensas?

- Contigo.

- ¿A que no te atreves a conectar tu webcam?

Y lo hice. La dejé encima de la torre y empezé a juguetear con mi polla.

- Me encanta verte así.

- ¿A que no te atreves a conectar la tuya?

Iniciando una videollamada con...

- ¿A que no te atreves a enseñarme tu cara de vicio?

- ¿A que no te atreves a quitarte la camiseta y acariciar tus pechos?

- ¿A que no te atreves a poner los pies encima de la mesa y pajearte como un mono?

- ¿A que no te atreves a bailar mientras te desnudas completamente?

- ¿A que no te atreves a introducirte un dedo en el culo y seguir pajeándote?

- ¿A que no te atreves a tumbarte en la cama y tocarte como una posesa?

No podía dejar de mirar cómo se estaba masturbando detrás de la cámara. Su coño abierto de par en par. Mil reflejos en su cuerpo y mil pensamientos en mi cabeza. Ella seguía pajeándose, retorciendose encima de la cama. Sus tetas, su culo, su coño. Eramos puro deseo. Hubiera deseado atravesar la pantalla y pegar mi cuerpo junto al suyo. Fundirnos en un solo cuerpo.

Durante todo el rato, te estremecistes, arqueastes tu cuerpo, te corrístes, me mirastes de forma lasciva. Ver tu cuerpo tan abierto me provocó una excitación distinta, me sentía descontrolado, animalizado.

Tu te incorporastes y yo seguía pajeándome.

- ¿A que no te atreves a correrte encima del escritorio?

-¿ A que no te atreves a esperarme abierta en tu piso?

- Atrévete.

2 comentarios:

  1. Qué bueno!!! Desde luego no hay mejor fórmula para incitar a lo que sea que el consabido..."A que no hay webos??" jejeje
    Sexy, como siempre.
    Besazo

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  2. insinuante..y sexy!!
    besos,L.

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