martes, 16 de junio de 2009

Claudie II

Andamos, tres travesías cogidos de la mano, durante el trayecto apenas nos dijimos nada. Ambos deseábamos compartir nuetro placer y nadie podría impedírnoslo.

Llegamos al portal y lo cruzamos cómo dos prófugos. Dentro del ascensor empezamos a manosearnos acaloradamente y cuando llegamos al piso ambos estábamos ya muy excitados. La conduje hasta mi habitación y mientras me preparaba en ajustar las luces cuando me di la vuelta, Claudie se había quitado la camiseta y llevaba la falda por los tobillos. Me dió un empujón y caí por inercia en la cama.

Ella se me puso encima y me quitó la camiseta. Empezó a juguetear con su lengua mis pezones, me los mordía vorazmente. Lentamente bajaba por mis abdominales a base de chupetones y besos. Con una magistral destreza me desabrochó los pantalones y sacó mi polla. Empezó a estrujarla entre sus dedos y noté cómo los cuerpos cavernosos se me llenaban de sangre.

En cuanto estuvo completamente erecto se la metió en la boca y empezó a chuparla. Subía y bajaba por el tronco y cuando se detenía a chupar mis testículos, posaba uno de sus dedos en mi capullo y lo restregaba con suma delicadeza.

Iba a correrme por lo que opté por intercambiarnos los papeles. Recosté a Claudie en la cama boca arriba y le quité toda la ropa interior dejándola completamente desnuda. Tenía un cuerpo hermosísimo y muy bien cuidado fruto de un trabajo intenso al gimnasio, marcándosele la línea alba continuada por una fina rayita de pelo y terminada por la entrada de su vagina.

Empecé lamiéndole los dedos de los pies, su sabor me encantaba y ver la carita que ponía con las cosquillas aún me excitaba más. Subí lentamente por sus piernas perfectamente depiladas. Besaba y lamía detenidamente el interior de sus muslos avanzando amenazadoramente hacia su chochete.

- No puedo más!, gritaba.

Me gustaba ponerla un poco nerviosa y juguetear con sus ansias de sexo. Hasta que decidí concederle su regalo. Sus labios menores se situaban a la misma altura que los mayores permitiéndome separarlos suavemente con mis dedos y situarme en su parte más anterior. Podía distinguir su clítoris confinado que desenfundé y lamí apasionadamente. Una vez estuvo más hinchado, me mojé los labios con la lengua y pude retenerlo al tiempo que lo succionaba. Me ayudé introduciendo un dedo en su vagina y empecé a penetrarla. Su respiración se hizo entrecortada y ya no disimulaba sus gemidos. A cada gemido suyo más cachondo me ponía.

- ¡¡Dios no puedo más!!- gimoteó con los ojos entreabiertos.

Un latigazo recorrió su cuerpo, cerró las piernas de forma involuntaria y se derrumbó unos segundos en la cama. Rápdiamente se me puso encima y me miraba con una sonrisa maliciosa. Me cogió la polla y se la llevó entre sus piernas. Quería devolverme mi juego de antes y en vez de introducírsela se sentó encima de ella. Sus labios hinchados rodeaban todo mi tronco y empezó a restregarse por encima. Su calor se transmitía por todo mi miembro. Me quedé quieto, disfrutando del momento, de sus labios, de Claudie…

-Déjame metértela… por dios, déjame follarte- le dije absolutamente ido y desesperado.

Guió la punta de mi miembro hacia su sexo empapado, cuando sentí entrar la punta en su coño creí morir del gusto. Entró muy despacio, pero de una vez, con facilidad, sentía cada milímetro de su coño y los dos nos fundimos en un solo cuerpo.

Su lengua invadió mi boca, apasionada, ávida, un beso fuerte, guarro, espectacular, que me hizo sentir aún más su cuerpo y sentirme yo a la vez más sucio, más cerdo...

Empezó a cabalgarme con rabia, estaba en otro mundo. Me pedía que le lamiese las tetas, que se las estrujase, que se las mordiese, me montaba como nadie jamás, como una profesional, como una puta. Me arañaba la espalda y yo le devoraba el cuello.

Cumplía todo lo que me pedía y ella me follaba lentamente, haciendo círculos con sus caderas sobre mi polla. Me puse su teta desnuda en la boca y mientras le arrancaba su duro pezón me gemió:

-¿No me querías a cuatro patas…?

Salí de ella y se puso a cuatro patas y yo poniéndome de pie, a su lado, en lugar de detrás.

-¿Qué haces?

-Tratarte como lo que eres, una perrita- le dije mientras acercaba mi polla a su boca. Se la engulló devorándomela, cerraba los ojos para disfrutar de cada segundo de esa mamada que me hacia sin manos. Empecé a azotarle en el culo.

-¡¡Síí, sí azótame!!… ¡Aaahh, más fuerte!…me repetía.

-¿Te gusta eh? ¡Pégate tú!

Empezó a azotarse ella misma en el culo mientras me engullía la polla. La niña buena se había convertido en una autentica fulana y en vez de avergonzarse se ponía aún más cachonda.

-¿Así? ¿Te gusta verme así? Me gritaba.

Los dos estábamos absolutamente poseídos, el deseo que nos invadía era tan fuerte que nos veíamos dispuestos a hacer absolutamente todo, todo por un placer que nos estaba matando.

Apunté la punta de mi polla hacía su chocho que estaba hinchadísimo. La penetré como un auténtico animal y sus gemidos se fundían con los mios a la vez que nuestros cuerpos. Volvía a azotar su culo con dureza y alargaba una mano para acariciar uno de sus pechos que iban y venían por las embestidas sentíamos que nos corríamos del gusto.

-¡Fóllame más fuerte cabrón!

Mis ojos se llenaron de furia empezando a embestirle como un autentico poseso.

-¡¡¡Aaaahh… Dios… Qué gusto…!!! me gritaba.

-¿Te gusta así?

-¡¡¡Siiii, dame, dame cabrón,!!!- me gritaba mientras yo aceleraba y aceleraba mis embestidas.

-¡Aaaah… Ahhh… Dios… ¡Me encanta como me follas cabrón! ¡Me estás matando del gusto!

¡Nunca me habían follado así…!

- Me voy a correr ya… gemí.

Empecé a gritar totalmente poseído mientas notaba como mi polla se tensaba completamente, a punto de explotar, ella tampoco podía más y empezó a gritar como una auténtica puta.

-¡Me corroo! ¡Dios me corro, sigue, sigue dándome!

Me gritaba desesperaba temiendo que parase de moverme, mientras notaba mis espasmos dentro de ella y su espalda arquearse.

Sentía cómo mi cuerpo se rompía en pedazos, saqué mi polla y con la ayuda de sus nalgas exploté encima de su espalda, recubriéndola completamente, dibujé un corazón y caí exhausto a su lado. Nos abrazamos.

6 comentarios:

  1. Ufff. Este post es de alto voltaje.
    Y ¿dónde dices que está la biblioteca ésa? Lo digo porque estoy en el curro pero lo mismo me puedo pasar a "estudiar" un rato...
    Aunque bueno, imagino que con esa asignatura tú irías a Septiembre, teniendo el día tan ocupado. Pero seguro que no te importó.

    Besos.

    ResponderEliminar
  2. Me encantó!!! Chico que calor!!! Mmmmmm
    Besitos

    ResponderEliminar
  3. vaya verano de calenturas...

    ResponderEliminar
  4. Hola, me ha encantado tu relato, ya te sigo.
    Un beso

    ResponderEliminar

Susurrame al oído...