miércoles, 26 de noviembre de 2014

Habitación 312

Me gusta el sexo. Ese que te llena. Que no te deja indiferente. Y contigo me sucede desde la primera vez que nos conocimos. Hoy hemos vuelto a quedar, para vernos, sentirnos y al fin follarnos. El cuerpo y el alma.

Me gusta el deseo. Como va liberando la fisiología de nuestros cuerpos, de nuestras glándulas; modificando su temperatura, su color y su olor. Esos detalles son los que hacen que te sienta, viva y te desee como tu ya sabes.

Hoy nos ha tocado la habitación 312. Este espacio que durante las próximas horas vamos a hacer nuestro. Sólo para nosotros. En el que los besos no serán interceptados por miradas indiscretas, en dónde las caricias podrán colarse por debajo de nuestras ropas, y al final, por dentro de nosotros. En el que yo seré todo para tí y viceversa. 

Has llegado antes y ya me esperabas en el dormitorio. Mientras subía por el ascensor hasta la tercera planta he pensado en el atractivo del número 312 y de repente he notado como mi cuerpo empezaba a brollar todo ese deseo que consigues hacerme florecer...

Hoy hemos compartido besos, saliva, caricias, abrazos, sudor, orgasmos, lágrimas...un cúmulo de sensaciones y sentimientos que difícilmente son explicables con una palabras y que en cuánto tienes la oportunidad de conocer es muy difícil dejar de desearlas...


2 comentarios:

  1. curioso, mi última habitación fue la 302

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  2. La próxima vez ven a llamar a mi puerta, igual nos llevamos los dos una grata sorpresa

    G.

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Susurrame al oído...