domingo, 6 de septiembre de 2009

Hoy tengo ganas de tí... (1)



Hoy me he levantado con ganas de verte, de conocerte, de decubrirte. Te he llamado y aún estabas en la cama, me encanta oir tu vozecita cuando te levantas, que aún no sabe distingir si sigue soñando o no.

Hemos estado hablando un rato. Cómo hoy tenía el piso libre todo la mañana, te he inventado a que vinieras y has aceptado. En unos minutos ha sonado el interfóno. Eras tú.

Subes por el ascensor. Me imagino la ropa que te habrás puesto. Me gusta salir a recibirte en ropa interior. Nos besamos apasionadamente. Tus pechos rozan contra mi cuerpo, me excitas, hago esfuerzos por contenerme.

Te guio por el pasillo y no puedo evitar observar cómo se marca tu culo. Pasamos por el lavabo y hacemos una parada. Me miras fijamente. Quieres guerra, y hoy te la voy a dar.

Te doy la vuelta y te empotro contra la pared. Saco tu camiseta y te desaborcho el sostén. Tus pezones se endurecen al rozar contra las baldosas frías de la pared. Deslizo suavemente tu falda y puedo ver tu hermoso culo.

Me encanta verte así, liberada y entregada al placer. A tu placer, al placer de ambos. Me excita oler tu piel, aún caliente y con este olor tan único, tan personal de haber estado durmiendo toda la noche.

Hundo mi cara en tus nalgas y aspiro para oler el aroma de tu sexo. Se me hace la boca agua. Con mi lengua recorro cada centimetro de tu culo. Escucho los gemidos y suspiros que emites haciendo cómplice a las cuatro paredes que nos rodean.

Me desnudo y vamos a la ducha. Frenéticos, excitados. Debajo del agua, juego con mi pene deslizándolo entre tus nalgas. Te immobilizo con fuerza y beso tu cuello, bajando lentamente por tu espalda.

Me agarras el pene y empiezas a pajearme lentamente, mirandome con cara de lujuria. Con tu mirada me dices que aún no me vas a dejar follarte. Sabes que no puedo contenerme, pero te regodeas en tu papel. Te encanta tenerme en esta situación.

Apagamos la ducha y mil gotitas de agua quedan sobre tu piel cómo diamantes reflejando la luz de la habitación. Lamo y sorbo cada centímetro de tu piel cómo si quisiera guardarme una parte de ti en mi interior. Terminamos de secarnos con una toalla y salimos.

Ya en mi dormitorio, te estiras sobre mi cama y deshaces tu toalla mostrando todo tu cuerpo hidratado y reluciente. Yo de pie, no puedo contenerme. Me acerco y nos besamos de la forma más guarra que sabemos. Agarro tus pechos y te los estrujo y manoseo, me encanta notar tus pezones vivos. Como aumentan de tamaño, se endurecen y se vuelven más oscuros.

Los lamo con fruición y deslizo una mano en tu entrepierna. Puedo notar tu excitación y cómo has empezado a lubricarte. Me lamo mi dedo índice y con él repaso el contorno de tu coñito. Me gusta situarlo en la entrada e introducirtelo lentamente. Dibujo círculos en tu interior y lo saco de nuevo.

Vuelvo a lamerme el dedo para notar tu sabor más íntimo. No sabría definirlo pero me encanta. Te lo introduzco de nuevo y empiezo a penetrarte con ritmo. Con la ayuda de mi lengua y mis labios estimulo tu clítoris. Me encanta la perspectiva que tengo desde aquí, de tu cuerpo abandonado al placer, indefenso y lleno de vida a la vez.

Una corriente recorre todo tu cuerpo saliendo desde la vagina, cruzando tu espalda hasta ir a petar en tu cerebro. Arqueas la espalda y contraes todos tus músculos para terminar en un estado de absoluta relajación.

3 comentarios:

  1. Bufff!!
    Qué intenso!!

    Me encantan a mí también las duchas, excitarle y regodearme sin dejar que haga nada. Pero tú lo has contado de forma sublime.

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  2. ... para notar tu sabor más íntimo.
    Precioso.
    un beso

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  3. Uff que bonito lo cuentasss. Me ha encantao
    Besazo

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